Un nuevo compañero para el aprendizaje: La IA en la educación teológica y religiosa.
En 2010 Belloch usaba un par de analogías muy interesantes respecto al internet: “Internet es como una gran biblioteca donde podemos encontrar información de todo el mundo” (y yo agregaría de cualquier disciplina), y, “puede ser una ventana que desde el aula nos muestre el mundo, un elemento rico en informaciones que es necesario aprender a valorar críticamente, un puente entre el individuo y otros grupos con los que es posible colaborar” (Belloch, 2010). Hoy, 15 años después, las analogías pueden ser similares, pero con las herramientas de Inteligencia Artificial Generativa (GenIA), estas son como un “bibliotecario experto”, o “una enciclopedia interactiva” y “un asistente/tutor creativo” que pueden facilitarnos el aprendizaje y la enseñanza.

Lo mejor de todo es que estas tecnologías están accesibles de forma gratuita y pueden potenciar nuestras habilidades y ayudarnos a cumplir nuestras tareas y responsabilidades. En este post, quiero compartirte una forma en la que pastores, maestros y estudiantes de teología pueden usarlas para aprender y enseñar:
Con las nuevas actualizaciones, las herramientas más populares de IA (Chat GPT, Gemini, Grok, DeepSeek y Claude) incluyen la opción de “Deep Research” y “Web Search”. Estas opciones permiten que la herramienta haga una búsqueda más o menos profunda de recursos en la web, los analice y resuma para brindarte una respuesta. Esto abre una ábanico de posibilidades, te comparto una idea de cómo podrías usarlo para aprender sobre un tema o generar contenido con objetivos educativos.
- Puedes comenzar pidiendole que investigue una temática solo en libros y artículos académicos (para que la información sea los más veraz y pertinente posible), por ejemplo: “Metodologías para plantar iglesias en ‘América latina’, solo buscar artículos en español y tesis de grado”, o bien “Estrategias de enseñanza de la Biblia para la Escuela Sabática”, quizás te interese probar con las lenguas bíblicas y pedirle información sobre algún aspecto como “el paradigma de los verbos contractos en presente indicativo activo”, etc. Además, también es posible solicitarle que brinde las referencias en el formato y estilo que prefieras (APA, Chicago, SBL, etc) y que incluya los enlaces para corroborar manualmente la información.
- Las herramientas GenIA suelen tener alucinaciones (inventar información cuando no la encuentran), por lo que es indispensable analizar toda la información de forma crítica y contrastarla con fuentes confiables (en otro post te compartiré una guía rápida). También es importante corroborar las fuentes, especialmente por los enfoques teológicos y la validez de la información. Todo esto es un proceso que ya solemos realizar cuando vamos a la biblioteca física a buscar los libros y revistas, o bien indagamos en Google buscando libros y artículos con estas temáticas, ahora la IA puede hacerlo en cuestión de segundos y ayudarnos a optimizar el tiempo y el proceso.
- Puedes pedirle que la información generada la adapte a algún formato para compartir o para estudiar, por ejemplo, que prepare un examen, un ejercicio, una guía de estudio, un “bosquejo” para preparar una presentación, que diseñe una clase siguiendo alguna metología de enseñanza específica que sea de tu interés, que preparé un estudio bíblico para niños o un guión para un podcast, o un guión para un documental, etc. Te recomiendo que pruebes instruir a la GenIA para que adapte el estilo y lenguaje según el público y que agregue más datos parar mejorar las explicaciones.

Gemini, además ofrece la herramienta “Canvas” con la que puedes generar “audio” a partir del contenido en un estilo podcast, o bien una página web interactiva o una infografía. Las posibilidades para usar esta información y crear contenido educativo o usarlo para el autoaprendizaje son muchas. Todo esto, también debería motivarnos para reflexionar sobre el nuevo rol de los docentes, ya no son más los poseedores del conocimiento que hay que aprender, sino facilitadores, guías, tutores y mentores del estudiante (aunque el docente sí debe ser un experto en la disciplina que pretende enseñar para identificar las alucinaciones y sesgos de la información, habilidad que en teoría el alumno posee de forma limitada); la educación debe transfomarse en una experiencia socioformativa donde el alumno analice la información de forma crítica y aprenda crear soluciones y nuevos aportes a partir de ella.
Ya tendremos tiempo para seguir hablando de eso en la próxima ocasión.
Referencias
Belloch Ortí, C. (2010). Las tecnologías de la información y comunicación (T.I.C.) en el aprendizaje. Universidad de Valencia. https://www.uv.es/bellochc/pdf/pwtic2.pdf
